Capítulo 4

Otro tema recurrente es el meteorológico. No me disgusta el clima de aquí porque no llueve casi. Nieva, hace sol o nublado. Pero no suele llover. Pero aquí todo el mundo piensa que en España siempre hace sol y calor. Y cuando les explicas que en invierno y otoño hace frío y que también nieva la gente alucina. Y hablando de buen tiempo. Hace dos semanas empezó el buen tiempo en España. Y claro, Facebook, Twitter y los grupos de Whatsapp se llenaban de fotos de cervezas con subtítulo “de tapeo en el centro”, las primeras escapadas a la playa y todo el mundo con el casi “ya huele a feria” en la boca. Y a mi se me encogía un poco el corazón al ver la portada ya empezada. Pero mientras tanto escuchar rumbas con los cascos puestos mientras las bailas sentidamente en el cuarto alegra los días también. portada feria Y aunque nunca he pensado que “sin feria me muero”, sé que la echaré de menos. A pesar de haber tenido “mi feria particular” como despedida el día antes de coger el avión. Con lo que me gusta bailar, con lo que me gusta un flamenquito improvisado una tarde de buen tiempo y las coloridas mañanas y las tardes pisando su albero y las largas noches que se hacen cortas madrugadas. Pues eso, que la echaré de menos, pero que aquí también están haciendo unas semanas de lujo. Que decían que volvían las nieves pero al final no vinieron. Y la primavera en Suiza es preciosa. Todavía no la conozco, no me la han presentado del todo, pero todo el mundo habla bien de ella. Aquí todo el mundo espera que la primavera llegue. (Menos los más apasionados del esquí, que se apenan cuando los paisajes verdes sustituyen a los blancos). Todo el mundo cuenta cómo el lago se convierte en el sitio perfecto para bañarse y tomar el sol. Cómo la ciudad se vuelca a la calle, cómo las escapadas a la montaña y los picniks sobre la yerba son la norma. Por otra parte, algo que me llamó la atención al llegar aquí fue que Zúrich no huele a nada. Antes de pisar Suiza pensaba que al llegar olería a montaña o a pinar. Como el primer día que llegas a la Sierra de Madrid, abres la puerta de coche y… el olor de la montaña te traspasa. Pero no, Zúrich está rodeado de montañas pero no huelen. A veces, cuando espero el tren mirando al horizonte me da la sensación como si fuera un cuadro, que está pintado decorando el entorno. Quizás sea por la nieve, que lo inodora todo, aunque tampoco nieva tanto. No sé, pero me hacía ilusión que oliera a montaña. (Aunque mejor que no huela a nada a que huela a algo que no me gusta). Lo que sí sé es que seguramente en primavera con tanto verde olerá más a naturaleza y eso me gusta. Así que todos esperamos a que venga la primavera, aunque no haya feria.

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